miércoles, 17 de diciembre de 2014

Plan de Evaluación. Introducción y preguntas.

Programa de Acción ante el VIH y el Sida.

Introducción

La epidemia del VIH en nuestro país y en el mundo es un problema de salud pública en el que converger factores psicológicos, sociales, éticos, económicos, políticos; y de derechos humanos, entre otros.

ONUSIDA  estima que en el 2013 vivían en el mundo, 35 millones de personas con VIH. Los casos de nuevas infecciones por VIH han descendido en un 38% desde 2001. A nivel mundial 2.1 millones de personas contrajeron la infección en 2013 en comparación con los 3.4 millones de casos registrados en 2001. Desde el pico alcanzado en el 2005, los casos de muerte relacionados con el SIDA se han reducido en un 35%. En 2013 fallecieron 1.5 millones de personas por causas relacionadas con el SIDA. La pandemia del VIH sigue constituyendo uno de los desafíos más importantes en enfermedades infecciosas para la salud pública. No obstante, la evaluación epidemiológica actual sugiere que:

  1. ·     la prevalencia mundial de la infección por el VIH (porcentaje de personas infectadas por el virus) se mantiene en el mismo nivel, aunque el número general de personas con VIH está aumentando debido a la acumulación continua de nuevas infecciones con períodos más prolongados de supervivencia, medidos en una población general en constante crecimiento;
  2. ·     existen reducciones localizadas en la prevalencia en países específicos;
  3. ·   se observa una reducción en la mortalidad asociada al VIH, en parte atribuible al aumento de acceso al tratamiento; y
  4. ·      se logró una reducción del número de nuevas infecciones anuales por el VIH a nivel mundial.


La evaluación de las tendencias mundiales y regionales sugiere que la pandemia ha formado dos patrones generales:

       epidemias generalizadas en las poblaciones generales de muchos países de África subsahariana, en especial en la parte meridional del continente africano; y
       epidemias en el resto del mundo que se concentran principalmente entre las poblaciones de mayor riesgo, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, usuarios de drogas inyectadas, profesionales del sexo y sus parejas sexuales.

En 2013, en América Latina se estimaron 1.6 millones de personas con VIH, 94 mil nuevas infecciones, y 47 mil fallecimientos por Sida. La epidemia en la región, se mantiene estable y la transmisión del VIH sigue produciéndose en poblaciones de mayor riesgo de exposición. Las relaciones sin protección entre varones, es un factor importante de transmisión en diversos países de la región, entre ellos México.

De acuerdo con Onusida, México tiene una epidemia concentrada, la cual afecta principalmente a las siguientes poblaciones clave: hombres que tienen sexo con otros hombres, usuarios de durogas inyectadas, trabajadores y trabajadoras del sexo comercial, personas transgénero, transexual y travesties.

Según estimaciones conjuntas realizadas por Onusida-Censida, a finales del 2013 existían 180 mil personas viviendo con VIH y sida. La prevalencia de VIH en la población de 15 y más años fue del 0.2 por ciento, lo que significa que dos de cada mil personas de esas edades estaba viviendo con el VIH. Se considera una prevalencia baja y su tendencia se ha estabilizado en los últimos diez años.

En 1983 se reportó el primer caso de sida en México. Desde esa fecha, y hasta el 30 de septiembre del 2014, existe un registro acumulado de 223 mil 995 personas que se han infectado por el VIH o desarrollado el sida. Sin embargo, sólo 116 mil 936 personas se encontraban vivas, 94 mil 812 ya fallecieron y 12 mil 247 se desconoce su status actual.


El 80.2 por ciento de los casos corresponden a hombres y el 19.8 por ciento a mujeres, lo que significa una proporción de 4:1. Por edades, el 2.1 por ciento ocurrieron en menores de 15 años de edad; el 33.5 por ciento en jóvenes de 15-29 años; el 63.8 por ciento en adultos de 30 años y más; y en el 0.6 por ciento se desconoce la edad.
El 95.1% de los casos de VIH son resultado de relaciones sexuales no protegidas; el 2.9 por ciento se produjeron por vía sanguínea y el 2.0 por ciento por transmisión perinatal.

La tasa de incidencia nacional en el período 1983-2014 fue de 186.7 casos por cada 100 mil habitantes.
Las cinco entidades con las tasas más elevadas fueron: Distrito Federal (414.7), Yucatán (294.5), Veracruz (280.1), Baja California (272.2) y Campeche (271.7).

Al igual que en el resto de los países del mundo, se ha dado un aprendizaje acelerado sobre el abordaje de esta epidemia, no sólo por la increíble cantidad de publicaciones médicas-científicas sobre el tema, sino también por la experiencia y evidencia documentada sobre mejores prácticas y estrategias que no han funcionado.

Los expertos señala que la pobreza, la vulnerabilidad, la exclusión social, el estigma, la discriminación, la inequidad de género y la homofobia, están íntimamente relacionadas con el avance de la epidemia, y todo lo anterior se complica con la falta de educación sexual y la persistencia aún de muchos tabúes sociales sobre la sexualidad humana; por lo tanto, todas la respuestas a la epidemia se deben abordar desde un marco multisectorial, en donde si bien el sector salud juega un rol fundamental y de liderazgo, este mismo liderazgo debe utilizarse para involucrar en la respuesta a otros sectores públicos, privados, organizaciones sociales, académicas y fomentar la participación activa de las personas con VIH, así como de miembros de las comunidades más afectadas por la epidemia o en mayor riesgo de contraer la infección.

Por otro lado, el avance de la medicina en los últimos tiempos ha logrado producir nuevos medicamentos y tecnología de laboratorio, que administrados por personal de salud capacitado logran que personas que hace 15 años tenían como destino seguro la muerte, puedan acceder a una mayor calidad y cantidad de vida. Las políticas nacionales para lograr que esta tecnología médica sea de acceso universal a todos los que la requieran se han convertido en una prioridad mundial que incluso se reporta a nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

México ha adoptado la estrategia de acceso universal a la atención médica integral en VIH, que incluye primordialmente el acceso a medicamentos antirretrovirales (ARV) para todas las personas afectadas que lo requieren. Esto ha permitido que decenas de miles de mexicanos y mexicanas que anteriormente sólo tenían como destino la muerte en el corto plazo, tengan actualmente oportunidad de vida en calidad y cantidad y en muchos casos recuperar una vida social productiva, similar a la que tenían antes de la infección. Algunos médicos clínicos y científicos mexicanos especializados en VIH, tienen conocimientos y experiencia al nivel de los países altamente desarrollados, lo que ha facilitado la elaboración y actualización de estándares de tratamiento ARV a nivel nacional que, sin duda, constituyen un avance hacia la atención integral de calidad.
Las campañas y estrategias de prevención de la transmisión sexual del VIH, que han incluido a lo largo de los años, la distribución de material informativo, condones e intervenciones preventivas focalizadas; así como las medidas contundentes destinadas al control de los bancos de sangre en la década de los 80, han logrado que México no sea de los países con mayores tasas de prevalencia del VIH en el contexto internacional; de hecho, la prevalencia en México no sólo es menor que el promedio latinoamericano, sino que de acuerdo a datos publicados por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre SIDA (ONUSIDA), nuestro país comparado con nuestros vecinos al norte y sur, tiene una prevalencia en población adulta de la mitad que la existente en Estados Unidos, de casi de una tercera parte que la registrada en Guatemala y una séptima parte de la que se reporta para Belice, es decir, nos encontramos ante la gran oportunidad de evitar que la epidemia no se generalice, sin embargo, esto requerirá incrementar de manera sustancial los programas, los esfuerzos y los recursos para lograrlo, en especial mediante el abordaje decidido de la sexualidad humana, de la transmisión sexual del VIH y del acceso a pruebas de detección del VIH.

En años recientes, nuestro país ha incursionado en el establecimiento de una serie de políticas y creación de leyes en contra del estigma, la discriminación, la inequidad de género y la homofobia, que en el marco de la respuesta al VIH, lo colocan como un país vanguardista al cual hacen referencia funcionarios de agencias internacionales, proponiéndolo como ejemplo de buenas prácticas de las cuales se pueden obtener aprendizajes para otros países en desarrollo.

El financiamiento otorgado desde el 2006 por el gobierno federal para proyectos de prevención en poblaciones clave, operados por organizaciones no gubernamentales y la academia, han contribuido al fortalecimiento de las acciones de prevención en los grupos más afectados por la epidemia.

México es pionero en dos aspectos, por un lado, realizó las primeras estimaciones del gasto y flujo del financiamiento en SIDA, las cuales actualmente se utilizan en muchos otros países, especialmente en América Latina, lo que permite brindar elementos para el ulterior monitoreo de la eficacia de la inversión en VIH/SIDA.

Por otro lado, ha sido distinguido en varias ocasiones por los países de la región latinoamericana, sea como Coordinador del Grupo Latinoamericano de Jefes de Programas Nacionales de SIDA (Colaboración Técnica Horizontal o GCTH), como miembro de la Junta Directiva del ONUSIDA, o como miembro representante de América Latina y el Caribe ante el Fondo Global de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo.

A nivel internacional, México se ha comprometido a reducir el impacto del SIDA en nuestro país, a través de la firma de los siguientes acuerdos y declaraciones: Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA (UNGASS-SIDA); la Declaración del Milenio (Metas del Milenio); y la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia (PAFI); cada uno de las cuales cuenta con metas e indicadores específicos para el seguimiento de los compromisos establecidos.

La epidemia del VIH en nuestro país y en el mundo es un problema de salud pública en el que converger factores psicológicos, sociales, éticos, económicos, políticos; y de derechos humanos, entre otros. Por lo anterior, actualmente el Programa Nacional de Acción en Respuesta al VIH y el Sida, prioriza el acceso de calidad a la atención integral, incluyendo tratamiento antirretroviral; prevención y promoción de la salud sexual focalizada en los grupos poblacionales de mayor riesgo y en mayor vulnerabilidad, el fortalecimiento de los servicios para detener las infecciones perinatales de VIH y sífilis; la promoción de la salud sexual; el combate al estigma, la discriminación, la homofobia y la transfobia; así como el trabajo colaborativo con el sector de la sociedad civil organizada, entre otros temas.


VIH y el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

El objetivo general del PND plantea cinco metas nacionales: 1) México en Paz, 2) México Incluyente, 3) México con Educación de Calidad, 4) México Próspero y 5) México con Responsabilidad Global.

En la Meta 2, por un México Incluyente, se hace especial énfasis en proveer una red de protección social que garantice el acceso al derecho a la salud a toda la población mexicana y que evite que problemas inesperados de salud o movimientos de la economía, sean un factor determinante en su desarrollo.

En materia de salubridad, el Objetivo 2.3 sobre asegurar el acceso a los servicios de salud, busca llevar a la práctica este derecho constitucional.

VIH y Programa Sectorial de Salud (PROSESA) 2013-2018.

Las estrategias que se vinculan directamente con VIH y sida son:

OBJETIVO 1: “Consolidar las acciones de protección, promoción de la salud y prevención de enfermedades”.

Estrategia 1.5 Incrementar el acceso a la salud sexual y reproductiva con especial énfasis en adolescentes y poblaciones vulnerables.
Líneas de Acción:
1.5.1 Diseñar estrategias de comunicación en salud sexual y reproductiva
1.5.3 Coordinar con el sector educativo del nivel básico y medio superior una educación integral de la sexualidad.
1.5.4 Promover la salud sexual y reproductiva responsable, así como la prevención de VIH y otras ITS.
1.5.5.Garantizar abasto y oferta de métodos anticonceptivos e insumos para la prevención del VIH y otras ITS.
1.5.6. Asegurar la detección y tratamiento oportuno de VIH, Sida e ITS, con énfasis en poblaciones clave.
1.5.7. Incrementar el acceso y utilización de servicios de salud sexual y reproductiva en mujeres y hombres.
1.5.8 Incrementar la cobertura de detección prenatal y tratamiento oportuno para prevenir la transmisión vertical del VIH y sífilis congénita.

Estrategia 1.6 Fortalecer acciones de prevención y control para adoptar conductas saludables en la población adolescente.

Líneas de Acción:
1.6.2 Promover el desarrollo de capacidades entre la población adolescente para la construcción de relaciones libre de violencia.
1.6.4 Desarrollar modelos y servicios de salud que respondan a las necesidades de la población adolescente.

Estrategias transversales (Perspectiva de Género)
Líneas de Acción:
       Garantizar a las mujeres en edad fértil los servicios de prevención y atención en salud sexual y reproductiva.
       Difundir los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, el derecho al consentimiento previo e informado, incluyendo a población indígena.
       Impulsar esquemas integrales de servicios de salud sexual y reproductiva y prevención de VIH para adolescentes, jóvenes y mujeres adultas.
       Realizar campañas para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual especialmente dirigidas a población femenina adolescente y joven.
       Fortalecer la prevención y atención de las adicciones con perspectiva de género.
Objetivo general.
Evitar la transmisión del VIH y otras ITS, reducir la mortalidad y aumentar la supervivencia y calidad de vida de las personas con estos padecimientos, con la participación de todos los actores involucrados en la respuesta nacional.

Estrategias.
       Implementar las estrategias de prevención combinada.
       Detectar tempranamente la infección por VIH y otras ITS.
       Otorgar TAR oportuno con estrategias de acompañamiento que aseguren la retención de las personas con VIH.
       Fortalecer los servicios especializados de atención del VIH y otras ITS para brindar una atención de calidad.
       Promover acciones encaminadas a lograr la defensa y promoción de los derechos humanos, la perspectiva de género e interculturalidad.
       Posicionar a la Secretaría de Salud como órgano rector en materia de monitoreo, prevención y control del VIH y otras ITS.

Objetivos específicos.
1.    Disminuir los efectos del VIH/ITS, con acciones que impacten en  los determinantes próximos asociados y el fortalecimiento de la rectoría.
2.    Implementar estrategias de prevención combinada en poblaciones clave y en situación de desigualdad.
3.    Brindar atención integral de calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad sexual,  los derechos humanos y la interculturalidad.
4.    Eliminar la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera generación libre de estas infecciones.

E    Estrategias y líneas de acción



ESTRATEGIAS
LINEAS DE ACCION
1. Prevenir el VIH y las ITS y promocionar la salud responsable.
1.1 Promover comportamientos saludables, el acceso a insumos y servicios preventivos, con énfasis en detección temprana del VIH, utilizando lenguaje incluyente.

1.2 Fortalecer programas de prevención combinada en poblaciones clave y situación de desigualdad, para modificar comportamientos, estrategias estructurales y biomédicas.

2. Consolidar la detección y el tratamiento para evitar la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita.
2.1 Ofrecer a toda mujer embarazada y su pareja la detección del VIH y sífilis, en la primera consulta prenatal.

2.2 Asegurar el tratamiento profiláctico perinatal del VIH a las embarazadas que viven con el virus y a sus hijos.
2.3 Asegurar el tratamiento oportuno de la sífilis adquirida, para las embarazadas y sus parejas.
3. Asegurar el acceso efectivo y con calidad a servicios integrales de atención del VIH

3.1 Incrementar la detección temprana del VIH, con énfasis en población clave y en situación de desigualdad.

3.2 Asegurar la atención integral de calidad en VIH, incluyendo prevención y control de violencia, adicciones, salud mental, diabetes, obesidad, dislipidemias.

3.3 Incrementar la detección temprana, tratamiento y profilaxis oportuna de las infecciones oportunistas, con énfasis en la tuberculosis.

3.4 Promover el acceso efectivo a orientación/consejería en planificación familiar y otros servicios de salud reproductiva para personas con VIH/Sida.

4. Fortalecer la atención de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

4.1 Impulsar la detección de ITS, su tratamiento oportuno, el manejo sindrómico con énfasis en población clave y en situación de desigualdad.

5. Promover el respeto de los derechos humanos de las personas con VIH e ITS, con perspectiva de género e interculturalidad.

5.1 Incluir la promoción de los derechos humanos, en todos los servicios de salud, como política pública.

5.2 Fomentar la formación sobre derechos humanos, género e interculturalidad en el personal de salud que atiende a personas con VIH.

6. Fortalecer la rectoría del Programa de VIH y otras ITS y mejorar la rendición de cuentas.
6.1 Monitorear y evaluar el desempeño de programas y proyectos de prevención y atención, desde el nivel nacional hasta unidad médica.

6.2 Fortalecer y mejorar la rendición de cuentas con una perspectiva interinstitucional.

6.3 Fortalecer la articulación de los servicios de salud con los servicios especializados en VIH y otras ITS.

6.4 Fortalecer la participación de organismos gubernamentales y no gubernamentales en respuesta al VIH e ITS.

6.5 Impulsar que todas las instituciones públicas y privadas, ejecuten políticas públicas en la materia.


Indicadores estratégicos.

Para el seguimiento de las metas y su cumplimiento, se considera un conjunto de indicadores cualitativos y cuantitativos, los cuales reflejan la información requerida para la evaluación del Programa Especial 2013-2018.
Los indicadores seleccionados miden el grado de cumplimiento en el contexto nacional (AFASPE), no obstante, también dan respuesta a los compromisos internacionales, entre los que destacan: con la Organización de las Naciones Unidas (UNGASS-sida), las Metas del Milenio y PAFI.
Objetivo
Metas
Indicador
Disminuir los efectos del VIH y otras ITS, a través de acciones encaminadas a disminuir los determinantes próximos asociados.
3
2
Implementar estrategias de prevención combinada en poblaciones clave y en situación de desigualdad
3
3
Brindar atención integral de calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad sexual y los derechos humanos.
3
3
Eliminar la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera generación libre de estas infecciones
2
2
Total
11
11

En el siguiente cuadro, se observa el número de metas e indicadores de acuerdo a los objetivos estratégicos del Programa de Acció, estos también forman parte de los indicadores internacionales que reporta México

OBJETIVOS DEL PROGRAMA
INDICADORES ESTRATÉGICOS
DESAGREGACION DE LA POBLACION
1. Disminuir los efectos del VIH/ITS, con acciones que impacten en  los determinantes próximos asociados y el fortalecimiento de la rectoría.
1.1 Prevalencia del VIH en población adulta
Población adulta
HSH
HTS
MTS
PUDI
Mujeres transgénero
1.2. Porcentaje de personas con VIH que siguen con vida y continúan en tratamiento 12 meses después de iniciar terapia
Total
Hombres
Mujeres
1.3. Porcentaje de adultos y niños elegible que actualmente recibe terapia antirretroviral
Total
Hombres
Mujeres
2. Implementar estrategias de prevención combinada en poblaciones clave y en situación de desigualdad.
2.1 Porcentaje de personas que declaran haber usado un preservativo en su última relación sexual
HSH 
HTS
MTS
Mujeres transgénero
2.2 Porcentaje de personas que se sometieron a la prueba del VIH en los últimos 12 meses y conoce los resultados
HSH 
HTS
MTS
PUDI
Mujeres transgénero
3. Brindar atención integral de calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad sexual y los derechos humanos
3.1 Porcentaje de personas seropositivas cuyo primer recuento de linfocitos CD4 fue de menos de 200 células/μl
Total
Hombres
Mujeres
3.2 Porcentaje de personas en tratamiento antirretroviral (TAR) que se encuentran en tratamiento de la tuberculosis (TB) activa
Total
Hombres
Mujeres
3.3Prevalencia de sífilis adquirida
Total
Hombres
Mujeres
4. Eliminar la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera generación libre de estas infecciones
4.1Porcentaje de cambio entre el año base y el año de registro de casos nuevos confirmados de VIH por transmisión vertical

4.2Porcentaje de cambio entre el año base y el año de registro de casos nuevos confirmados de sífilis congénita

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Marco normativo de la evaluación en México

La evaluación de programas y políticas públicas tiene como objetivo brindar una descripción del diseño, operación, gestión, resultados y desempeño de los mismos. Evaluar un programa social o una política hace referencia a una etapa fundamental dentro del proceso de gestión gubernamental, proporcionando la información para juzgar la eficacia y, por ende, la permanencia o la necesidad de cambio o eliminación de un programa o política pública.

Por lo tanto, más que conveniente, es una necesidad evaluar las acciones de gobierno, con el propósito de conocer si se está o no cumpliendo con los objetivos que justifican su existencia y los recursos públicos que se destinan a ellas.

El marco normativo de las evaluaciones se origina desde la Constitución misma a través de los siguientes artículos:

  •             26. Sobre el establecimiento de un Consejo Nacional de Evaluación de la           política de desarrollo social como un órgano autónomo.
  •          134. Que señala que los recursos deberán ser administrados con eficacia,           eficiencia, economía y transparencia.

La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria y la Ley General de Desarrollo Social  constituyen las piezas centrales de lo que ha venido a conocerse como la Política Federal de Evaluación de México y que se integra por instrumentos de gran valor como el Sistema de Evaluación del Desempeño (SED), el Presupuesto basado en Resultados (PbR) y la evaluación de la política de desarrollo social, encabezada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).


La Ley General de Desarrollo Social (LGDS) constituye un cambio significativo de la política social en México, el hecho de que la política social haya sido elevada a rango de precepto legal constituye un paso importante cuyos objetivos y funcionamiento trascienden las diferentes administraciones del gobierno federal.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Evaluación con visión integral


      La evaluación integral de puede definir en:  

  • ¿Cómo se formula y opera un Programa?, 
  • Ciclos y retos que surgen en un programa y, 
  • ¿Quién debe evaluar en cada una de las etapas del programa.


     La evaluación con visión integral es interdisciplinaria pues pretende determinar el alcance, desempeño y limitaciones de los programas, a través de diferentes fases y facetas de la formulación, planeación y operación.  Con su fundamento en la teoría, la naturaleza de la evaluación integral es de carácter dinámico e interactivo permite incluir factores y principios determinantes para la correcta evaluación del programa, tales como, la cadena causal de hechos, contextualización, anticipación de heterogeneidad, uso de métodos mixtos (cualitativos y cuantitativos) y rigurosos análisis tanto factuales como de impacto. También, es permisivo transitar entre facetas de ser necesario. Esto permitirá una evaluación asertiva que permita generar información bajo un enfoque desarrollista y posteriormente se convierta en material de aprendizaje.

La formulación y operación de un programa se basa en una serie de fases escalonadas con intención de responder preguntas de investigación que pretenden identificar correctamente la problemática, identificación causal de la misma, alcances, limitaciones, impacto, etc. La evaluación integral debe transitar a través del análisis del diagnóstico (determina la problema y justifica la intervención en ésta a través de un programa), evaluación del diseño (alinear ideas y objetivos tomando en cuenta el factor cultural), evaluación de focalización y cobertura (tener identificado la población objetivo), evaluación de implementación y evaluación de procesos (identificar el apego a la normatividad y reglas de operación del programa), evaluación de resultados (verificación del grado de cumplimiento de metas), evaluación de impacto (medición de efectividad) y evaluación económica (relación entre costos y resultados). Por lo tanto, la evaluación integral analiza el diseño, los procesos y el impacto del programa que permitirá posteriormente una correcta rendición de cuentas.

El Ciclo del Programa consta de 3 etapas acompañadas en todo momento del monitoreo y evaluación externa. La primera etapa es de formulación  que parte de la conceptualización del problema y objetivos para posteriormente iniciar con el diseño y planeación del programa determinando actividades y las estructuras administrativas y organizacionales. La segunda etapa es la ejecución del mismo que abarca, tanto su implementación como las operaciones.  Estas dos primeras etapas del ciclo, permiten culminar en la correcta adecuación del programa.

           La evaluación integral incluyente y con base en la teoría, permite sin duda alguna en la mejor toma de decisiones de los actores. 

martes, 2 de diciembre de 2014

Medición del desempeño

La evaluación del desempeño 

Los Sistemas de Evaluación del Desempeño, se han convertido en un instrumento de mejora que implica un cambio cultural. A través del cual las organizaciones gubernamentales y las políticas públicas adquieren el compromiso de definir hacia donde van, cómo utilizar los recursos, que se requiere alcanzar, cómo lo van a hacer y cómo medir los resultados. (David Arellano G.).

III Seminario Multisectorial de Monitoreo y Evaluación de la Gestión de los Gobiernos Regionales


La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) define en su Art. 2 Fracc. LI al SED como el conjunto de elementos metodológicos que permiten realizar una valoración objetiva del desempeño de los programas, bajo los principios de verificación del grado de cumplimiento de metas y objetivos con base en indicadores estratégicos y de gestión que permiten conocer el impacto social de los programas y proyectos.


En el SED se realizan diversos ejercicios de monitoreo y evaluación:

  • Evaluación externa a Programas, en el marco del Programa Anual de Evaluación que se establece en el artículo 110 de la LFPRH.
  • La Evaluación del Desempeño y Calidad en el Ejercicio del Gasto, para identificar el avance en la ejecución y resultado de los programas presupuestarios, con base en los indicadores estratégicos y de gestión plasmados en la MIR.
  • El Modelo Sintético de Información del Desempeño, que hace una evaluación general tomando en cuenta su comportamiento presupuestario; la MIR; los resultados de evaluaciones externas; la mejora de la gestión de las instituciones y la implementación de mejoras en los programas como resultado de las evaluaciones externas.

La instrumentación del SED tiene como base la Metodología del Marco Lógico (MML), a cual establece los principios para la conceptualización y diseño de programas públicos y sus herramientas de monitoreo y evaluación, mismos que se plasman en la Matríz de Indicadores para Resultados (MIR) cuyo objetivo es orientar la operación de los programas presupuestarios (Pp) al logro de resultados.

La MIR es una herramienta que facilita el diseño, la organización y el seguimiento de los programas. Consiste en una matriz de cuatro filas por cuatro columnas, en la que de manera general, se presentan la siguiente información:

  • Los objetivos del programa, su alineación y contribución a los objetivos de nivel superior (planeación nacional o sectorial).
  • Los bienes y servicios que entrega el programa a sus beneficiarios para cumplir su objetivo, así como las actividades para producirlos. En el caso de México, a los bienes y servicios comúnmente se les ha denominado los entregables del programa.
  • Los indicadores que miden el impacto del programa, el logro de los objetivos, la entrega de los bienes y servicios, así como la gestión de las actividades para producir los entregables.
  • Los medios para obtener y verificar la información con la que se construyen y calculan los indicadores.
  • Los riesgos y las contingencias que pueden afectar el desempeño del programa y que son ajenos a su gestión.

Tipos de indicadores de la MIR: