Programa
de Acción ante el VIH y el Sida.
Introducción
La
epidemia del VIH en nuestro país y en el mundo es un problema de salud pública
en el que converger factores psicológicos, sociales, éticos, económicos,
políticos; y de derechos humanos, entre otros.
ONUSIDA
estima que en el 2013 vivían en el
mundo, 35 millones de personas con VIH. Los casos de nuevas infecciones por VIH
han descendido en un 38% desde 2001. A nivel mundial 2.1 millones de personas
contrajeron la infección en 2013 en comparación con los 3.4 millones de casos
registrados en 2001. Desde el pico alcanzado en el 2005, los casos de muerte
relacionados con el SIDA se han reducido en un 35%. En 2013 fallecieron 1.5
millones de personas por causas relacionadas con el SIDA. La pandemia del VIH sigue
constituyendo uno de los desafíos más importantes en enfermedades infecciosas
para la salud pública. No obstante, la evaluación epidemiológica actual sugiere
que:
- · la prevalencia mundial de la infección por el VIH (porcentaje de personas infectadas por el virus) se mantiene en el mismo nivel, aunque el número general de personas con VIH está aumentando debido a la acumulación continua de nuevas infecciones con períodos más prolongados de supervivencia, medidos en una población general en constante crecimiento;
- · existen reducciones localizadas en la prevalencia en países específicos;
- · se observa una reducción en la mortalidad asociada al VIH, en parte atribuible al aumento de acceso al tratamiento; y
- · se logró una reducción del número de nuevas infecciones anuales por el VIH a nivel mundial.
La evaluación de las tendencias
mundiales y regionales sugiere que la pandemia ha formado dos patrones
generales:
•
epidemias
generalizadas en las poblaciones generales de muchos países de África
subsahariana, en especial en la parte meridional del continente africano; y
•
epidemias
en el resto del mundo que se concentran principalmente entre las poblaciones de
mayor riesgo, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres,
usuarios de drogas inyectadas, profesionales del sexo y sus parejas sexuales.
En 2013, en América Latina se estimaron
1.6 millones de personas con VIH, 94 mil nuevas infecciones, y 47 mil
fallecimientos por Sida. La epidemia en la región, se mantiene estable y la
transmisión del VIH sigue produciéndose en poblaciones de mayor riesgo de
exposición. Las relaciones sin protección entre varones, es un factor
importante de transmisión en diversos países de la región, entre ellos México.
De
acuerdo con Onusida, México tiene una epidemia concentrada, la cual afecta
principalmente a las siguientes poblaciones clave: hombres que tienen sexo con
otros hombres, usuarios de durogas inyectadas, trabajadores y trabajadoras del
sexo comercial, personas transgénero, transexual y travesties.
Según
estimaciones conjuntas realizadas por Onusida-Censida, a finales del 2013
existían 180 mil personas viviendo con VIH y sida. La prevalencia de VIH en la
población de 15 y más años fue del 0.2 por ciento, lo que significa que dos de
cada mil personas de esas edades estaba viviendo con el VIH. Se considera una
prevalencia baja y su tendencia se ha estabilizado en los últimos diez años.
En
1983 se reportó el primer caso de sida en México. Desde esa fecha, y hasta el
30 de septiembre del 2014, existe un registro acumulado de 223 mil 995 personas
que se han infectado por el VIH o desarrollado el sida. Sin embargo, sólo 116
mil 936 personas se encontraban vivas, 94 mil 812 ya fallecieron y 12 mil 247
se desconoce su status actual.
El 80.2 por ciento de los casos corresponden a hombres y el 19.8 por ciento a mujeres, lo que significa una proporción de 4:1. Por edades, el 2.1 por ciento ocurrieron en menores de 15 años de edad; el 33.5 por ciento en jóvenes de 15-29 años; el 63.8 por ciento en adultos de 30 años y más; y en el 0.6 por
ciento
se desconoce la edad.
El 95.1% de los casos de VIH son resultado de relaciones sexuales no protegidas; el 2.9 por ciento se produjeron por vía sanguínea y el 2.0 por ciento por transmisión perinatal.
La tasa de incidencia nacional en el período 1983-2014 fue de 186.7 casos por cada 100 mil habitantes.
Las cinco entidades con las tasas más elevadas fueron: Distrito Federal (414.7), Yucatán (294.5), Veracruz (280.1), Baja California (272.2) y Campeche (271.7).
Al igual que en el resto de los países del mundo, se ha dado un aprendizaje acelerado sobre el abordaje de esta epidemia, no sólo por la increíble cantidad de publicaciones médicas-científicas sobre el tema, sino también por la experiencia y evidencia documentada sobre mejores prácticas y estrategias que no han funcionado.
Los expertos señala que la pobreza, la vulnerabilidad, la exclusión social, el estigma, la discriminación, la inequidad de género y la homofobia, están íntimamente relacionadas con el avance de la epidemia, y todo lo anterior se complica con la falta de educación sexual y la persistencia aún de muchos tabúes sociales sobre la sexualidad humana; por lo tanto, todas la respuestas a la epidemia se deben abordar desde un marco multisectorial, en donde si bien el sector salud juega un rol fundamental y de liderazgo, este mismo liderazgo debe utilizarse para involucrar en la respuesta a otros sectores públicos, privados, organizaciones sociales, académicas y fomentar la participación activa de las personas con VIH, así como de miembros de las comunidades más afectadas por la epidemia o en mayor riesgo de contraer la infección.
Por otro lado, el avance de la medicina en los últimos tiempos ha logrado producir nuevos medicamentos y tecnología de laboratorio, que administrados por personal de salud capacitado logran que personas que hace 15 años tenían como destino seguro la muerte, puedan acceder a una mayor calidad y cantidad de vida. Las políticas nacionales para lograr que esta tecnología médica sea de acceso universal a todos los que la requieran se han convertido en una prioridad mundial que incluso se reporta a nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
México ha adoptado la estrategia de acceso universal a la atención médica integral en VIH, que incluye primordialmente el acceso a medicamentos antirretrovirales (ARV) para todas las personas afectadas que lo requieren. Esto ha permitido que decenas de miles de mexicanos y mexicanas que anteriormente sólo tenían como destino la muerte en el corto plazo, tengan actualmente oportunidad de vida en calidad y cantidad y en muchos casos recuperar una vida social productiva, similar a la que tenían antes de la infección. Algunos médicos clínicos y científicos mexicanos especializados en VIH, tienen conocimientos y experiencia al nivel de los países altamente desarrollados, lo que ha facilitado la elaboración y actualización de estándares de tratamiento ARV a nivel nacional que, sin duda, constituyen un avance hacia la atención integral de calidad.
Las campañas y estrategias de
prevención de la transmisión sexual del VIH, que han incluido a lo largo de los
años, la distribución de material informativo, condones e intervenciones
preventivas focalizadas; así como las medidas contundentes destinadas al control
de los bancos de sangre en la década de los 80, han logrado que México no sea
de los países con mayores tasas de prevalencia del VIH en el contexto
internacional; de hecho, la prevalencia en México no sólo es menor que el
promedio latinoamericano, sino que de acuerdo a datos publicados por el
Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre SIDA (ONUSIDA), nuestro país
comparado con nuestros vecinos al norte y sur, tiene una prevalencia en
población adulta de la mitad que la existente en Estados Unidos, de casi de una
tercera parte que la registrada en Guatemala y una séptima parte de la que se
reporta para Belice, es decir, nos encontramos ante la gran oportunidad de
evitar que la epidemia no se generalice, sin embargo, esto requerirá
incrementar de manera sustancial los programas, los esfuerzos y los recursos
para lograrlo, en especial mediante el abordaje decidido de la sexualidad
humana, de la transmisión sexual del VIH y del acceso a pruebas de detección
del VIH.
En años recientes, nuestro país ha incursionado
en el establecimiento de una serie de políticas y creación de leyes en contra
del estigma, la discriminación, la inequidad de género y la homofobia, que en
el marco de la respuesta al VIH, lo colocan como un país vanguardista al cual
hacen referencia funcionarios de agencias internacionales, proponiéndolo como
ejemplo de buenas prácticas de las cuales se pueden obtener aprendizajes para
otros países en desarrollo.
El financiamiento otorgado desde el
2006 por el gobierno federal para proyectos de prevención en poblaciones clave,
operados por organizaciones no gubernamentales y la academia, han contribuido
al fortalecimiento de las acciones de prevención en los grupos más afectados
por la epidemia.
México es pionero en dos aspectos, por
un lado, realizó las primeras estimaciones del gasto y flujo del financiamiento
en SIDA, las cuales actualmente se utilizan en muchos otros países,
especialmente en América Latina, lo que permite brindar elementos para el
ulterior monitoreo de la eficacia de la inversión en VIH/SIDA.
Por otro lado, ha sido distinguido en
varias ocasiones por los países de la región latinoamericana, sea como
Coordinador del Grupo Latinoamericano de Jefes de Programas Nacionales de SIDA
(Colaboración Técnica Horizontal o GCTH), como miembro de la Junta Directiva
del ONUSIDA, o como miembro representante de América Latina y el Caribe ante el
Fondo Global de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo.
A nivel internacional, México se ha
comprometido a reducir el impacto del SIDA en nuestro país, a través de la
firma de los siguientes acuerdos y declaraciones: Sesión Especial de la
Asamblea General de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA (UNGASS-SIDA); la
Declaración del Milenio (Metas del Milenio); y la Sesión Especial de la
Asamblea General de las Naciones Unidas en favor de la Infancia (PAFI); cada
uno de las cuales cuenta con metas e indicadores específicos para el
seguimiento de los compromisos establecidos.
VIH y el Plan Nacional
de Desarrollo 2013-2018.
El objetivo general
del PND plantea cinco metas nacionales: 1) México en Paz, 2) México Incluyente,
3) México con Educación de Calidad, 4) México Próspero y 5) México con
Responsabilidad Global.
En la Meta 2, por un México
Incluyente, se hace especial énfasis en proveer una red de protección social
que garantice el acceso al derecho a la salud a toda la población mexicana y
que evite que problemas inesperados de salud o movimientos de la economía, sean
un factor determinante en su desarrollo.
En materia de
salubridad, el Objetivo 2.3 sobre asegurar
el acceso a los servicios de salud, busca llevar a la práctica este
derecho constitucional.
VIH
y Programa Sectorial de Salud (PROSESA) 2013-2018.
Las estrategias que se vinculan
directamente con VIH y sida son:
OBJETIVO 1: “Consolidar las acciones
de protección, promoción de la salud y prevención de enfermedades”.
Estrategia 1.5 Incrementar el acceso a
la salud sexual y reproductiva con especial énfasis en adolescentes y
poblaciones vulnerables.
Líneas de Acción:
1.5.1 Diseñar estrategias de
comunicación en salud sexual y reproductiva
1.5.3 Coordinar con el sector
educativo del nivel básico y medio superior una educación integral de la
sexualidad.
1.5.4 Promover la salud sexual y
reproductiva responsable, así como la prevención de VIH y otras ITS.
1.5.5.Garantizar abasto y oferta de
métodos anticonceptivos e insumos para la prevención del VIH y otras ITS.
1.5.6. Asegurar la detección y
tratamiento oportuno de VIH, Sida e ITS, con énfasis en poblaciones clave.
1.5.7. Incrementar el acceso y
utilización de servicios de salud sexual y reproductiva en mujeres y hombres.
1.5.8 Incrementar la cobertura de
detección prenatal y tratamiento oportuno para prevenir la transmisión vertical
del VIH y sífilis congénita.
Estrategia 1.6 Fortalecer acciones de
prevención y control para adoptar conductas saludables en la población
adolescente.
Líneas de Acción:
1.6.2 Promover el desarrollo de
capacidades entre la población adolescente para la construcción de relaciones
libre de violencia.
1.6.4 Desarrollar modelos y servicios
de salud que respondan a las necesidades de la población adolescente.
Estrategias transversales (Perspectiva
de Género)
Líneas de Acción:
•
Garantizar
a las mujeres en edad fértil los servicios de prevención y atención en salud
sexual y reproductiva.
•
Difundir
los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, el derecho al
consentimiento previo e informado, incluyendo a población indígena.
•
Impulsar
esquemas integrales de servicios de salud sexual y reproductiva y prevención de
VIH para adolescentes, jóvenes y mujeres adultas.
•
Realizar
campañas para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión
sexual especialmente dirigidas a población femenina adolescente y joven.
•
Fortalecer
la prevención y atención de las adicciones con perspectiva de género.
Objetivo general.
Evitar la transmisión del VIH y otras
ITS, reducir la mortalidad y aumentar la supervivencia y calidad de vida de las
personas con estos padecimientos, con la participación de todos los actores
involucrados en la respuesta nacional.
Estrategias.
•
Implementar
las estrategias de prevención combinada.
•
Detectar
tempranamente la infección por VIH y otras ITS.
•
Otorgar
TAR oportuno con estrategias de acompañamiento que aseguren la retención de las
personas con VIH.
•
Fortalecer
los servicios especializados de atención del VIH y otras ITS para brindar una
atención de calidad.
•
Promover
acciones encaminadas a lograr la defensa y promoción de los derechos humanos,
la perspectiva de género e interculturalidad.
•
Posicionar
a la Secretaría de Salud como órgano rector en materia de monitoreo, prevención
y control del VIH y otras ITS.
Objetivos específicos.
1.
Disminuir
los efectos del VIH/ITS, con acciones que impacten en los determinantes próximos asociados y el
fortalecimiento de la rectoría.
2.
Implementar
estrategias de prevención combinada en poblaciones clave y en situación de
desigualdad.
3.
Brindar
atención integral de calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad
sexual, los derechos humanos y la
interculturalidad.
4.
Eliminar
la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera
generación libre de estas infecciones.
E Estrategias y líneas de acción
ESTRATEGIAS
|
LINEAS DE ACCION
|
1. Prevenir el VIH
y las ITS y promocionar la salud responsable.
|
1.1 Promover
comportamientos saludables, el acceso a insumos y servicios preventivos, con
énfasis en detección temprana del VIH, utilizando lenguaje incluyente.
|
1.2 Fortalecer
programas de prevención combinada en poblaciones clave y situación de
desigualdad, para modificar comportamientos, estrategias estructurales y
biomédicas.
|
|
2. Consolidar la
detección y el tratamiento para evitar la transmisión vertical del VIH y la
sífilis congénita.
|
2.1 Ofrecer a toda
mujer embarazada y su pareja la detección del VIH y sífilis, en la primera
consulta prenatal.
|
2.2 Asegurar el
tratamiento profiláctico perinatal del VIH a las embarazadas que viven con el
virus y a sus hijos.
|
|
2.3 Asegurar el
tratamiento oportuno de la sífilis adquirida, para las embarazadas y sus
parejas.
|
|
3. Asegurar el
acceso efectivo y con calidad a servicios integrales de atención del VIH
|
3.1 Incrementar la
detección temprana del VIH, con énfasis en población clave y en situación de
desigualdad.
|
3.2 Asegurar la
atención integral de calidad en VIH, incluyendo prevención y control de
violencia, adicciones, salud mental, diabetes, obesidad, dislipidemias.
|
|
3.3 Incrementar la detección
temprana, tratamiento y profilaxis oportuna de las infecciones oportunistas,
con énfasis en la tuberculosis.
|
|
3.4 Promover el
acceso efectivo a orientación/consejería en planificación familiar y otros
servicios de salud reproductiva para personas con VIH/Sida.
|
|
4. Fortalecer la
atención de las infecciones de transmisión sexual (ITS).
|
4.1 Impulsar la
detección de ITS, su tratamiento oportuno, el manejo sindrómico con énfasis
en población clave y en situación de desigualdad.
|
5. Promover el
respeto de los derechos humanos de las personas con VIH e ITS, con
perspectiva de género e interculturalidad.
|
5.1 Incluir la
promoción de los derechos humanos, en todos los servicios de salud, como
política pública.
|
5.2 Fomentar la
formación sobre derechos humanos, género e interculturalidad en el personal
de salud que atiende a personas con VIH.
|
|
6. Fortalecer la
rectoría del Programa de VIH y otras ITS y mejorar la rendición de cuentas.
|
6.1 Monitorear y
evaluar el desempeño de programas y proyectos de prevención y atención, desde
el nivel nacional hasta unidad médica.
|
6.2 Fortalecer y
mejorar la rendición de cuentas con una perspectiva interinstitucional.
|
|
6.3 Fortalecer la
articulación de los servicios de salud con los servicios especializados en
VIH y otras ITS.
|
|
6.4 Fortalecer la
participación de organismos gubernamentales y no gubernamentales en respuesta
al VIH e ITS.
|
|
6.5 Impulsar que
todas las instituciones públicas y privadas, ejecuten políticas públicas en
la materia.
|
Indicadores estratégicos.
Para el seguimiento de las metas y su cumplimiento,
se considera un conjunto de indicadores cualitativos y cuantitativos, los
cuales reflejan la información requerida para la evaluación del Programa
Especial 2013-2018.
Los indicadores seleccionados miden el grado de
cumplimiento en el contexto nacional (AFASPE), no obstante, también dan
respuesta a los compromisos internacionales, entre los que destacan: con la Organización de las
Naciones Unidas (UNGASS-sida), las Metas del Milenio y PAFI.
Objetivo
|
Metas
|
Indicador
|
Disminuir
los efectos del VIH y otras ITS, a través de acciones encaminadas a disminuir
los determinantes próximos asociados.
|
3
|
2
|
Implementar
estrategias de prevención combinada en poblaciones clave y en situación de
desigualdad
|
3
|
3
|
Brindar
atención integral de calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad
sexual y los derechos humanos.
|
3
|
3
|
Eliminar
la transmisión vertical del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera
generación libre de estas infecciones
|
2
|
2
|
Total
|
11
|
11
|
En el siguiente cuadro, se observa el número
de metas e indicadores de acuerdo a los objetivos estratégicos del Programa de
Acció, estos también forman parte de los indicadores internacionales que
reporta México
OBJETIVOS DEL PROGRAMA
|
INDICADORES ESTRATÉGICOS
|
DESAGREGACION DE LA POBLACION
|
1. Disminuir los efectos del
VIH/ITS, con acciones que impacten en
los determinantes próximos asociados y el fortalecimiento de la
rectoría.
|
1.1 Prevalencia del VIH en
población adulta
|
Población adulta
HSH
HTS
MTS
PUDI
Mujeres transgénero
|
1.2. Porcentaje de personas con VIH que siguen
con vida y continúan en tratamiento 12 meses después de iniciar terapia
|
Total
Hombres
Mujeres
|
|
1.3. Porcentaje de adultos y niños elegible que
actualmente recibe terapia antirretroviral
|
Total
Hombres
Mujeres
|
|
2. Implementar estrategias de
prevención combinada en poblaciones clave y en situación de desigualdad.
|
2.1 Porcentaje de personas
que declaran haber usado un preservativo en su última relación sexual
|
HSH
HTS
MTS
Mujeres transgénero
|
2.2 Porcentaje de personas
que se sometieron a la prueba del VIH en los últimos 12 meses y conoce los
resultados
|
HSH
HTS
MTS
PUDI
Mujeres transgénero
|
|
3. Brindar atención integral de
calidad del VIH e ITS, con respeto a la diversidad sexual y los derechos
humanos
|
3.1 Porcentaje de personas
seropositivas cuyo primer recuento de linfocitos CD4 fue de menos de 200
células/μl
|
Total
Hombres
Mujeres
|
3.2 Porcentaje de personas
en tratamiento antirretroviral (TAR) que se encuentran en tratamiento de la
tuberculosis (TB) activa
|
Total
Hombres
Mujeres
|
|
3.3Prevalencia de sífilis
adquirida
|
Total
Hombres
Mujeres
|
|
4. Eliminar la transmisión vertical
del VIH y la sífilis congénita para lograr la primera generación libre de
estas infecciones
|
4.1Porcentaje de cambio
entre el año base y el año de registro de casos nuevos confirmados de VIH por
transmisión vertical
|
|
4.2Porcentaje de cambio
entre el año base y el año de registro de casos nuevos confirmados de sífilis
congénita
|
